El opositor cazado
22/04/2008Opositar, del lat. oppositĭo en sus diferentes acepciones se encuentran en el diccionario de la RAE con unos rasgos comunes: lo uno contra lo otro. Lo uno, definido en tiempo de inseguridad, de inestabilidad laboral, de riesgo continuo producto de la lógica del capitalismo tardío; lo otro, traducido como oposición al primero.
Dos sociedades donde las superficialidades de la sociedad moderna son más degradantes que las de sociedades clásicas. Principal característica: la desorganización del tiempo. ¿Contradictorio?. La flecha del tiempo se rompe; no tiene una trayectoria en una economía que se refunde continuamente, que odia la rutina y que planifica a corto plazo.
Sentimos la falta de relaciones humanas sostenidas y propósitos duraderos, quizás por eso muchos de nosotros nos embarcamos en el camino de la oposición en la Administración Pública. ¿Hay que encontrar algo duradero al menos? El proposito de conseguir un puesto duradero que nos permita al menos planificar “algo” nuestra vida tras cansarnos de buscar dentro de la ansiedad del presente.
Si acaso todo se resume en la búsqueda de una ética del trabajo perdida, aquella que quizás reafirma el uso autodisciplinado del tiempo y el valor de la gratificación postergada. Sin embargo, la oposición te puede hacer caer en aquello a lo cuál intentas salir para conseguir esa recompensa o gratificación: la metáfora del cazador cazado por su presa.
El cazador concentra toda su energía a la espera de que la presa aparezca, codo con codo con otros en su misma condición, amigo de la soledad, del silencio de sí mismo, con la esperanza de encontrar aquello que le haga obtener su trofeo. Pero cuál es el límite, cuánta energía se debe imprimir. cómo se sabe si es adecuado el esfuerzo. Puede que aquello que anhelamos nos haga caer en aquello que evitamos. Pero como prueba de vitalismo al menos hay que intentarlo para conocernos.

