¿Feudalismo tecnológico?
24/11/2007Hace un tiempito caminando por las calles de Madrid con un amigo comenzamos a repensar el cambio que la ciencia estaba produciendo sobre la realidad. Si bien gracias a ella el hombre siempre ha tenido sueños para un presente futuro, parecía como que por todos los lados este debía llegar de forma urgente, el cambio era una necesidad. Parecía como si se hubiera llegado a un agotamiento al igual que sucedió en la época feudal.

La ciencia a través del avance tecnológico estaba configurando una realidad que se encontraba sin referentes anteriores. Aunque se podía encontrar un axioma que nunca dejaría de presentarse: el esqueleto de sus elementos en continua interacción conformando una malla reticular.
Derrida siempre habló que todas las realidades se reflejaban como una malla conformada por puntos que se encontraban en conexión unos con otros a través de nodos. Estos últimos eran los encargados de establecer, influir en los comportamientos de los puntos, en la forma de relacionarse con ellos. Se configuraban como centros de poder identificados a un grupo. Por tanto, cualquier cambio social pasaba por substituir al grupo predominante.
La posibilidad de cambio siempre ha sido posible por la propia naturaleza de la reticula. Por mucho que los nodos intenten controlar a los puntos siempre existirán recodos de escapes que posibiliten una deconstrucción de la realidad.
Siguiendo nuestro camino, continuamos hablando que el avance tecnológico a través del desarrollo de Internet, posibilitaría que el individuo consiguiera una autonomía jamás vista con anterioridad, y, por tanto, con menos control desde los nodos. Esto sería algo jamás visto en los hábitats en los que se ha desarrollado la vida de los hombres como ha sido el natural o el urbano. La posibilidades de conjugar relaciones podrían ser infinitas por las características de este avance en un hábitat que se estaba configurando como telemático. Por tanto, asistiríamos a un cambio social sin precedentes, una recuperación del individuo como ciudadano, autónomo, autocrítico, independiente…
Sin embargo, después de varios años del desarrollo de Internet y asistir a varias crisis antes que casi la entierran, muchos afirmaron encontrarnos ante otra vieja-transformada realidad reticular como en los anteriores hábitats de la humanidad. Razones puede que no les falten si se quiere ver solo un lado, la identidad en la red viene definida por varias direcciones consecuencia de nuestras relaciones con grandes compañías que te las ofrecen. La dependencia tecnológica es grave, así como la concentración en pocas empresas o Estados que nos ofrecen el suministro de servicios y medios a través de satélites, infraestructuras de fibra óptica o superordenadores recopiladores de datos para explotarlos a posteriori.
Pero Internet por su propia naturaleza siempre va a ser una posibilidad de cambio por mucho control que se intente imponer o poseer. Las formas de vida han cambiado, las relaciones ya no son de proximidad sino a distancia, son representacionales, ahora no hace falta estar en un recinto, sino en algún nodo reticular de la red. Ahora existe más porosidad en la malla que nunca.
Recordar a Javier Echeverría cuando habla de la lucha de todos por un estatuto de la ciudadanía en la que mantegamos los logros conquistados por la humanidad. No nos olvidemos de las posiblidades de Internet para mantenerlos y ampliarlos, de otra forma asistiremos a una nueva edad media de dependencia tecnológica.
Todo está en nuestras manos en el día a día.
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