También, amor…
10/07/2008…te comería la caspa del higo
si con ello se abriera el deseo
y aromas de flor podrida
plagada de insectos
revolotearan a tu alrededor
como un danzón de muerte.
Y, luego, quizás,
como perra oliscarás
las esquinas donde meo,
mirando un perfil bajo de luna
ahuyarás un lamento.
Entre calles ulularán ecos de lujuria
y yo sacudiré mis solapas.
Luego, más tarde quizás,
entre dientes mascaríamos un sabor lejano,
abriríamos las manos
sujetando nuestro cuerpo fantasma
y el guardia silbará en el cruce
y la señora buscará el autobús
y un extranjero preguntará por
un lugar
y un niño andará perdido
y la tarde se irá
y la noche no llega
y ya salen los jóvenes de beber
y vuelven a entrar
y nuestros gritos siguen siendo
silencios
y el mundo su espejo.
No te veré jamás de perdido en tus ojos,
no tocaré tus pechos sin que palpiten los
míos,
no hallaré tu figura ni en la tumba más fría que
nos acoja,
no sabré de tu espalda, ni tú de la mía,…
…de tus manos y tu pelo,
de cuando me hablaste la primera vez
o me dijiste “te quiero”.
Y siempre ya, sólo quedarán las noches,
los lugares, las luces y los aromas,
el temblor de las sábanas
el geranio que regabas
y el pájaro del vecino,
el rumor del coche que siempre
se va
y que aparca a los ojos igual a la
luna,
el gesto de espantar la caspa de mi
barba…
…y el ruido de mi vanidad oyendo tu deseo.
Växjö, 4/2000

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