Manual indispensable para no hacer canciones

26/08/2008

A cada música acompaña un muerto
y en la tristeza evanescente, última,
que huye de los dientes,
cada muerto entona una canción.
Por boca de muertos se sonrien los vivos
y a palabras yertas ávidos ojos.

¿Y de la muerte propia de las palabras?
¿Las que se marchitan ya en la ignorancia
anterior a que las haga labiodentales?
¿Aquellas que son sacadas
ya con el esfuerzo o sin el,
del milenario osario del común acervo?

Muertas palabas muertas
en paladares que se mueren,
que en el aire suscitan ecos de las lejanas muertes.

Lo que sé ya fue muerto
y lo por venir yace fallecido.
Luego, cuando me engaño,
sólo amortajo en colada limpia
un esqueleto danzón mal rematado.

No hay memoria de lo sabido,
ni siempre es nuevo lo visto
tránsida obcecación de olvido.

Hallan regusto en la armadura refactante
de las palabras alguna vez dichas,
mas, feliz mundo el de los sordos y mudos,
[no el de los ciegos, que la vista nada dice sola]
pues si la felicidad se halla en lo distinto:
en lo otro del día mismo
en lo interno del tiempo
en la bagatela de su risa
en el cuerpo que no veo
dicho todo desde hace tiempo
queda el disminuido consuelo
de que se apague y consuma
la furia del ruido

There are 3 comments in this article:

  1. 27/08/2008Xavier say:

    pues me parece preciosa…

  2. 27/08/2008chanquete say:

    Gracias Xavi, alguna gente no ha llegado a comprenderla…

  3. 19/03/2009icszhp say:

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