…te comería la caspa del higo
si con ello se abriera el deseo
y aromas de flor podrida
plagada de insectos
revolotearan a tu alrededor
como un danzón de muerte.
Y, luego, quizás,
como perra oliscarás
las esquinas donde meo,
mirando un perfil bajo de luna
ahuyarás un lamento.
Entre calles ulularán ecos de lujuria
y yo sacudiré mis solapas.
Luego, más tarde quizás,
entre dientes mascaríamos un sabor lejano,
abriríamos las manos
sujetando nuestro cuerpo fantasma
y el guardia silbará en el cruce
y la señora buscará el autobús
y un extranjero preguntará por
un lugar
y un niño andará perdido
y la tarde se irá
y la noche no llega
y ya salen los jóvenes de beber
y vuelven a entrar
y nuestros gritos siguen siendo
silencios
y el mundo su espejo.
No te veré jamás de perdido en tus ojos,
no tocaré tus pechos sin que palpiten los
míos,
no hallaré tu figura ni en la tumba más fría que
nos acoja,
no sabré de tu espalda, ni tú de la mía,…
…de tus manos y tu pelo,
de cuando me hablaste la primera vez
o me dijiste “te quiero”.
Y siempre ya, sólo quedarán las noches,
los lugares, las luces y los aromas,
el temblor de las sábanas
el geranio que regabas
y el pájaro del vecino,
el rumor del coche que siempre
se va
y que aparca a los ojos igual a la
luna,
el gesto de espantar la caspa de mi
barba…
Su conocimiento viene más del boca boca que de pasar por nuestra vera. Sin embargo, a veces, aparecen como espíritus en alguna noche de calor de verano. O nosotros guardamos algo de ellos sin darnos cuenta. Y nunca los sacamos porque nos creamos raíces invisibles que nos inmovilizan crecer. Nos conformamos con escuchar de sus viajes, experiencias, anhelando encontrarlos algún día no lejano.
Waldo, chileno, de Coihaique , habita su Isla Negra, no la de Pablo Neruda, sino la que le hace sobrevivir en la Carrera del Darro de Granada. Me dice que todo está al revés, incluso existen hombres-fuegos que roban el fuego de otros. “Los hombres sin raíces están aquí, al lado, están en ti bobo”…Joaquín, de Villanueva del Rio y Minas que interpretamos según lo que nos convenga, sin armonía con lo que nos rodea ni relajación, cuando hay que dejarse llevar…
Y yo mientras tanto, intento encontrar sin agobios mi hombre sin raíz para que irradie mi fuego para el que quiera acercarse…