Vino, vio y se fue
7/02/2009TodavÃa recuerdo aquel atardecer. Te recogà y decidimos hacer el camino de vuelta caminando. Desde la fuente al Cortijo de La Barca de Moreno. Quizás ahÃ, comencé a descubrir que eras más que un imperativo legal de sangre. Descubrà que, aunque las historias se terminan, y tenemos que aprender a saberlo, aceptándolo, siguiendo nuestra vida, siempre queremos imaginarnos el presente de los otros sin nosotros.
La misma curiosidad que me llevó a escuchar tus vivencias. A hacer un ejercicio de transmisión oral sin saberlo. Comprendiendo que la memoria histórica, aquella que tantos intentan recuperar por letras, son bagatelas cuando recuperamos los recuerdos personales de vivencias únicas e irrepetibles. Esa es la memoria que vale, la que hay que registrar.
Por eso, sonrÃo por nuestra última conversación sobre lo que sucedió hace décadas. Eras tesmonio vivo de aquello al afirmar que: “por qué duró tampoco la II República con lo bien que se vivÃa”, aunque los otros tampoco se atrevieron a amargarte en el Cortijo.
Ahora, estés dónde estés, si acaso existe como decÃas, y aceptaste en el último intento de poder despedirte, podrás descansar, recordar tus viajes a la Plaza, a la Calle Sol, a Portsmouth, a Surrey…
…tus vivencias siguen ahÃ.
